
"Eso le pasa a los locos." "Si de verdad quisiera, no lo diría." "A gente como yo no le pasa." El suicidio está rodeado de frases así, creencias que se repiten tanto que parecen verdad. Y no lo son. Peor aún: muchas de ellas hacen daño, porque alejan a las personas de la ayuda y refuerzan el silencio.
Desmontar estos mitos es una de las formas más concretas de prevención. Cuando entendemos que el suicidio no tiene una sola cara, ni pertenece a un solo tipo de persona, dejamos de mirar para otro lado. La Organización Mundial de la Salud es clara: el comportamiento suicida tiene múltiples factores, el suicidio es prevenible, y hablar directamente del tema no aumenta el riesgo. Vamos mito por mito.