
Después de un sismo, los niños miran a los adultos para saber cómo interpretar lo que pasó. Tu forma de reaccionar, tus palabras y tu tono se convierten en el mapa con el que ellos entienden si el mundo sigue siendo un lugar seguro.
Muchos padres se quedan sin saber qué decir. ¿Le explico lo que pasó o lo asusto más? ¿Le hago caso a su miedo o mejor lo distraigo? Son preguntas válidas, y no hay un guion perfecto.
Esta guía te da lo esencial: qué decir, qué evitar, cómo responder sus preguntas y cómo reconocer cuándo tu hijo necesita un apoyo extra.